Después de las masacres de Sacaba y Senkata, aún hay voces que insisten en perpetuar el relato que deshumaniza a que quienes se movilizaron en contra del actual gobierno de facto.

No, no se mataron entre ellas y ellos.
No se puede disimular el dolor y no se puede ser indolente frente a la pérdida, la desesperanza y el miedo. Sí, les hablamos también a ustedes ONGs «defensoras de derechos humanos», analistas e intelectuales.
Para quienes siguen justificando las masacres de Senkata – El Alto y Huayllani – Sacaba hemos listado algunos materiales, en diversos formatos que amplían la explicación de lo acontecido durante noviembre de 2019 en Bolivia.
No, no vamos a abrir espacio para la contraparte, porque esto carece de todo sentido de justicia y se constituye en un insulto a las familias de las víctimas y afectados de las masacre, más aún cuando la contraparte la componen militares y policías bajo el mando de un gobierno golpista y revanchista que aprobó el Decreto Supremo 4078 (ahora abrogado por la presión social) y que en su parte más destacada mencionaba:
Artículo 3. El personal de las FF.AA. que participen los operativos para el restablecimiento del orden interno y estabilidad pública estará exento de responsabilidad penal cuando en cumplimiento de sus funciones constitucionales, actúen en legítima defensa o estado de necesidad(…).
ANRed – Agencia de Noticias RedAcción. Contenido completo del decreto AQUÍ.
1. Entrevista de Carmen Aristegui en Aristegui Noticias al fotoperiodista Narciso Contreras, con material inédito de la masacre de Senkata.
2. Publicación del periodista Sergio de la Zerda, como preámbulo de presentación del proyecto Memoria.
La joven Cleydi Calle llora a gritos: “A mi hermano lo han matado. ¿Mi hermano es animal? ¿Es perro o pájaro para que me lo maten así? Hasta a los perros tenemos miedo de matar. Cuántos años de cárcel hay para los que matan perros y, ¿para mi hermano no va a haber justicia?”. El hermano al que asesinaron de dos plomazos, uno de ellos al corazón, era Omar Calle y tenía 22 años. Cayó en Sacaba el fatídico 15 de noviembre del año pasado, tres días después de que Jeanine Añez asuma el mando del país y ordene a militares y policías reprimir movilizaciones contra su Gobierno.
Publicado e impreso en el suplemento Animal Político de La Razón. Publicado en digital en Hurgando el avispero, de Yuri Torrez.
El Proyecto Memoria es impulsado por el periodistas Sergio de la Zerda, y los sociologos Karina Acuña y Boris Rios.
3. La noche de la masacre en Huayllani, 16 de noviembre, compañeras y compañeros se dieron cita al lugar de los hechos para levantar testimonios de las víctimas ante el silencio de la prensa.
4. Un episodio de nuestro podcast dedicado a la memoria de quienes hicieron el relato y la recopilación de testimonios, del día de la masacre y posteriores.
5. El poderoso escrito de Felipe Quispe Huanca «El Mallku», una de las mentes más lúcidas de nuestro tiempo. Les dejamos un pedacito pero no pierdan la oportunidad de leer todo el texto.
¿Sabes por qué escribo con estas frases lapidarias? Es que no soy militante de la Derecha Pizarrista ni de Izquierda Almagrista, ambas posturas políticas son enemigo histórico del indio salvaje. Desde la infausta invasión armada española de 1532 hasta nuestros días, nos manejaron y nos gobernaron utilizando la Biblia como escudo de los crímenes, como lo hizo la Sra. Añez, con su limitado conocimiento sobre la ciencia política y el arte de gobernar a un país.
¿Salvajes somos todos? El voto salvaje para el salvaje, publicado en La Resistencia.
6. Por último este post publicado por Ollantay Itzamná, que justamente reclama el silencio o la negación de sectores intelectuales respecto al #GolpeDeEstadoEnBolivia.
Lo triste es que progresivamente el mundo se entera que nunca se comprobó técnicamente de la existencia del mentado fraude electoral del 20 de octubre en Bolivia. Lo que sí existe, luego del Golpe de Estado, y las masacres indígenas, es un proceso acelerado de ocupación de las empresas públicas por agentes de empresas privadas golpistas, persecución/criminalización abierta de los dirigentes de los movimientos sociales, reocupación de Bolivia por la Embajada norteamericana e israelí, y hostigamiento/expulsión de toda mano solidaria con los sectores subalterno en el país.
¿Por qué algunos intelectuales indigenistas y feministas negaron el Golpe de Estado en Bolivia?, lee el texto extenso aquí.
Nosotros seguiremos alimentando la producción y recopilación de información relacionada con estas masacres ante el silencio y la falta de investigación por parte del gobierno golpista, en complicidad con los medios de comunicación.
A manera de cierre, tomamos un fragmento de este texto de Yuri Torrez.
¿Cuándo puede durar el efecto inhibidor que sigue a un periodo traumático producido por las masacres que en el caso de los pueblos indígenas se debe ser consideradas como genocidios? La impunidad no es aval del perdón. Si fuera así, sería un precedente funesto para la convivencia democrática: solo habrá paz si hay justicia.
Ni olvido, ni perdón, de Yuri Torrez. Publicado en su blog «Hurgando el avispero».


